lunes, 12 de octubre de 2009

Los ricos disponen de payasos oportunistas irracionales, en Honduras




Testarudo "líder" hondureño actúa como los mulos.


(Doris Gutiérrez, del partido oposicionista Unión Democrática, dice que en los 11 años que ella ha trabajado estrechamente con él en el congreso frecuentemente lo ha percibido como intransigente y distante. "Es de esa gente que dice que algo que es negro en realidad es blanco, y no se retracta'', dice ella. "Puede ser tan terco como un mulo'') Tomado del Herald, 12 oct. 2009).

Roberto Micheletti, el testarudo político que que a punta de pistolas y fusiles de enmascarados al servicio de los militares se subió a la Presidencia de Honduras, no es capaz de razonar. Los intereses a los que sirve este comerciante del transporte del montón, en su país, lo tienen vendido. Así lo demostró cuando dijo que Mel Zelaya estaba en un hotel de lujo en Nicaragua, sin saber que Mel Zelaya estaba detrás del portón de la embajada de Brasil, con el apoyo del mundo entero. Es, entonces, un boca rota. Tosudo e indigno.
Ahora mismo, lo han puesto a desafiar  la presión mundial para restablecer en el cargo al aliado a quien traicionó, pues Micheletti, o Gorileti, como le llaman, pertenece al mismo partido de los liberales hondureños que Zelaya.
Es testarudo a más no poder.
Pese a advertencias de Estados Unidos, de la Unión Europea y de gobiernos latinoamericanos, Micheletti no cede y en nombre de los jerarcas hondureños y norteamericanos a quienes representa, juega con el tiempo mofándose de todos los esfuerzos. Está apostando a que la actitud mundial cambie tras las elecciones del 29 de noviembre, que llevarán al poder a un nuevo líder en enero, según dijo al mundo la agencia de noticias inglesa Reuters. Queriendo simular que no se da cuenta, es una marioneta. Este hombre de 61 años, dice que seguirá en el poder hasta entregarlo al nuevo presidente.
Dice que lo que lo mueve en su testarudez es el miedo a Zelaya. Ellos se conocen, porque tiene a Chavez detrás.
Micheletti no es más que un guardia en retiro. El derechista Micheletti, es un ex soldado que entre críticas de abusos de derechos humanos de Amnistía Internacional, el Gobierno no cumple con nada de lo que se compromete. No levanta las restricciones a las protestas, tampoco prevé permitir que reabran canales de TV y emisoras de radio leales a Zelaya. Tras acusar a la emisora de radio Globo y al Canal 36 de TV -ambos pro-Zelaya- de incitar a la violencia y al vandalismo, el Gobierno de facto publicó una nueva ley que le permite cerrar medios que considera que inciten a la "anarquía".


Frecuentemente la policía y las fuerzas armadas dispersan pequeñas manifestaciones con gas lacrimógeno y balas de goma, y grupos defensores de los derechos humanos testifican lo que la misma policía de la dictadura hondureña ha reconocido: son varias las personas que han muerto en las protestas.
Micheletti, hijo de un inmigrante italiano,  empresario de transporte, educado en Estados Unidos, viene de la misma ala conservadora del Partido Liberal de Honduras que Zelaya. Se mantuvo cercano al mandatario incluso cuando comenzó a desplazarse hacia la izquierda en el 2007. Tenía aspiraciones presidenciales y como líder del Parlamento ayudó a Zelaya a la aprobación de leyes que permitieron a Honduras entrar en una alianza con el izquierdista Chávez.

A cambio, Zelaya apoyó su candidatura en las primarias del Partido Liberal el año pasado. Pero luego de que perdió la nominación, comenzó el alejamiento. La frustración lo llevó al oportunismo y al lacayismo rampante del que nunca ha renegado.