miércoles, 30 de septiembre de 2009

EL VALOR DE ZELAYA, HONDURAS


Que nadie se rinda


Es evidente que la dictadura militar, careta de los intereses norteamericanos y de los Guacanagarixes, que en Honduras como en todas partes, ha sido derrotada en el tiempo. La población hondureña, su sociedad de base, ha dicho lo que quiere por encima de la represión y el crimen ejecutado por militares y policías, pero ordenado por civiles y la trascendente fuerza detrás de los muros de las bases norteamericanas en ese país.

El protagonismo de Manuel Zelaya, el presidente que se niega a ser derrocado y que por ello corre todos los riesgos avalado por la solidaridad de lo mejor de Honduras y de todo el mundo, pero que para los monigotes que sirven de voceros a los peores intereses de los norteamericano es torpeza, deseo de actuación y necedad, ha hecho imposible su desplazamiento hacia el olvido. Todo lo contrario, Zelaya ha labrado su sitial en la proyección histórica de la lucha de los pueblos latinoamericanos por su libertad y autonomía.
Gracias a Brasil, gracias a Venezuela, gracias a Cuba, gracias a Europa. Gracia al mundo entero, la oscuridad  no se impondrá en Latinoamérica. Ahora, ni nunca.