miércoles, 22 de abril de 2009

República Dominicana tiene cúpula irresponsable

Por más vueltas que le demos no encontraremos otra respuesta que no sea irresponsabilidad. República Dominicana está sumida en una vorágine de irresponsabilidad social. Los líderes y cabezas de grupos con incidencia determinante en la sociedad son el símbolo de la irresponsabilidad y del oportunismo personificado, en sentido general. Por eso, este país marcha como una chichigua en banda, sin un norte definido, caotizado en las pequeñas y las grandes actividades.
Una muestra de tal sinvergüencería e irresponsabilidad la tenemos en lo que acaba de ocurrir en la Asamblea Nacional, plagada de pelafustanes de todo género, me refiero con este término a diputados y senadores de todos los partidos. El título del diario Hoy digital, de la fecha, lo dice todo: "Asambleístas imponen el polémico artículo 30". La información explica como los legisladores, que dicho de paso, ignoran su condición de tales, impusieron un artículo en lo que pretenden sea la nueva constitución de la República, para impedir que sea institucionalizado lo que todo el mundo civilizado y del sentido común adoptó hace rato: el recurso del aborto terapéutico para proteger a las mujeres en riesgo de muerte por causa de un embarazo determinado.
Impusieron su criterio de miedo, despersonalizado y borreguil. Prescindieron de las voces críticas y de las posiciones divergentes hasta de sus propios colegas en minorías. Los voceros de numerosos grupos sociales no contaron para nada. El temor a la artillería de una cúpula católica entrometida en los asuntos de estado y sin ninguna carga de paternidad, los hizo actuar así.
Pero no son ellos, exactamente, los responsables solitarios de tal inconducta. Es que el primer irresponsable en el país, en este como en numerosos otros casos, es quien lleva encima la representación del Poder Ejecutivo. La primera inoportunidad que se presenta es la de envolver al país, en momentos para mejor suerte, en esta discusión fútil y poco útil de discutir una moficiación constitucional para que la República la asuma, cuando padece una crisis total de su economía, sin que haya un norte orientador de parte del gobierno de turno. Esa cabeza del Ejecutivo es la misma cabeza de la mayoría de los asambleístas nacionales que son los miembros del Partido de la Liberación Dominicana.
Llenos de miedo y de oportunismo están también los jefecillos de la oposición. Vergonzosamente, los legisladores del Partido Revolucionario Dominicano, desorientados y conducidos sólo hacia la desvergüenza por una cúpula socialmente oportunista e ilegítima, ya que en el PRD no hay bases legitimadoras.
Y del Partido Reformista, herencia del obtuso Balaguer, no hay ni habrá nada que esperar, nunca jamás. Ellos no representan a nadie. en todo caso, simbolizan lo denigrante.
Vendrán mejores tiempos. Más dignos. Más razonables.

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