jueves, 9 de abril de 2009

¿A quién defiende éste?


En la República Dominicana existe un personaje identificado con el nombre de Fernando Caamaño, quien por obra y gracia de determinados intereses, como todo en la vida, saltó al escenario público en un cargo de importancia vital como es el de estar al frente de Sisalril, Sistema, Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril). Caamaño ha sido ligado para catapultarlo a esa posición que ocupa a los intereses financieros que se mueven en el negocio de la venta de servicios médicos que ha venido a instalar en el país la ley 87-01 sobre seguridad social y de salud. Específicamente se le vincula a funciones burocráticas en el denominado Grupo Banprogreso, Banco del Progreso.
Ciertamente, los pronunciamientos de Caamaño desde sus funciones lo perfilan como defensor de controdictorias posiciones con los intereses de los usuarios del nuevo sistema que más de un interés ha forzado para que desde sus inicios marche por senderos erráticos.
Caamaño ha dispuesto, a nombre de su entidad, que la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril, http://www.sisalril.gov.do/Noticias.aspx) obligue al Seguro Nacional de Salud (Senasa) a reducir los beneficios a sus afiliados.
Resulta que Senasa, que es la aseguradora del Estado dominicano ha dispuesto que sus afiliados sean cubiertos con beneficios como un millón de pesos para cuidados y medicamentos cuando padezcan enfermedades catastróficas (como la diabetes, cáncer, dolencias del corazón, parkinson y Alzheimer). Caamaño se opone alegando que una disposición similar afecta las ganancias que están teniendo las demás aseguradoras que funcionan vinculadas a intereses financieros poderosos del país y del exterior. Claro, Senasa es una entidad sin fines de lucro que sus ganancias las vacía sobre los usuarios sin discriminación.
Caamaño ya había protegido abiertamente a las ARS, aseguradoras privadas, cuando se opuso a que se estableciera un impuesto mínimo a sus ganancias para obtener fondos y atender la demanda de aumento de salarios del Colegio Médico Dominicano.
Abundan, asimismo, los casos de expedientes puestos en manos de Caamaño con quejas de usuarios del sistema de salud contra las aseguradoras y los cuales no tienen respuesta alguna.
¿Qué está ocurriendo con Fernando Caamaño, en la Sisalril?



La Semana Santa, que este año inicia el domingo, 5 de marzo, domingo de ramos, sorprende a los dominicanos sumergidos y estupefactos. Una declaración del jefe de la Iglesia Católica, alusiva a una realidad que todos tienen presente, pero que el gobierno de turno tiende a paliar ignorándola para fomentarla, es más que motivo para la reflexión que esa misma Iglesia demanda en estos días. El Papa Bendedicto XVI quiere que los dominicanos se fijen para corregirla en la corrupción, la falta de institucionalidad, el narcotráfico, la violencia, la pobreza y marginalidad de los pobres y todo tipo de injusticia material que nos tiene acogotados. Lo dijo cuando recibió las cartas credenciales del inusitado nuevo embajador dominicano acreditándose en el Vaticano, periodista Víctor Grimaldi. Grimaldi, de quien en ese cargo me atrevo a adelantar que dará mucho de que hablar.
Por lo demás, la Semana Santa es un período de la misma modorra de siempre.
Modorra de siempre
Mucha gente arreglando lienzos para irse a las playas. Los alumnos de las escuelas de vacaciones durantae diez días (también los de los colegios católicos). La gente que empieza a contar los muertos por intoxicación alcohólica y en accidentes de tránsito en las carreteras y calles.
Las noticias internacionales que no dicen nada nuevo para justificar a los mismos de siempre.
Un loco que mata catorce en Estados Unidos en un crimen de arrebato múltiple contra los inmigrantes.
Y este país, en marcha para escuchar el sermón de las siete palabras del día viernes santo cuando se hará la réplica de las declaraciones de Benedicto XVI.

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