lunes, 12 de octubre de 2009

Los ricos disponen de payasos oportunistas irracionales, en Honduras




Testarudo "líder" hondureño actúa como los mulos.


(Doris Gutiérrez, del partido oposicionista Unión Democrática, dice que en los 11 años que ella ha trabajado estrechamente con él en el congreso frecuentemente lo ha percibido como intransigente y distante. "Es de esa gente que dice que algo que es negro en realidad es blanco, y no se retracta'', dice ella. "Puede ser tan terco como un mulo'') Tomado del Herald, 12 oct. 2009).

Roberto Micheletti, el testarudo político que que a punta de pistolas y fusiles de enmascarados al servicio de los militares se subió a la Presidencia de Honduras, no es capaz de razonar. Los intereses a los que sirve este comerciante del transporte del montón, en su país, lo tienen vendido. Así lo demostró cuando dijo que Mel Zelaya estaba en un hotel de lujo en Nicaragua, sin saber que Mel Zelaya estaba detrás del portón de la embajada de Brasil, con el apoyo del mundo entero. Es, entonces, un boca rota. Tosudo e indigno.
Ahora mismo, lo han puesto a desafiar  la presión mundial para restablecer en el cargo al aliado a quien traicionó, pues Micheletti, o Gorileti, como le llaman, pertenece al mismo partido de los liberales hondureños que Zelaya.
Es testarudo a más no poder.
Pese a advertencias de Estados Unidos, de la Unión Europea y de gobiernos latinoamericanos, Micheletti no cede y en nombre de los jerarcas hondureños y norteamericanos a quienes representa, juega con el tiempo mofándose de todos los esfuerzos. Está apostando a que la actitud mundial cambie tras las elecciones del 29 de noviembre, que llevarán al poder a un nuevo líder en enero, según dijo al mundo la agencia de noticias inglesa Reuters. Queriendo simular que no se da cuenta, es una marioneta. Este hombre de 61 años, dice que seguirá en el poder hasta entregarlo al nuevo presidente.
Dice que lo que lo mueve en su testarudez es el miedo a Zelaya. Ellos se conocen, porque tiene a Chavez detrás.
Micheletti no es más que un guardia en retiro. El derechista Micheletti, es un ex soldado que entre críticas de abusos de derechos humanos de Amnistía Internacional, el Gobierno no cumple con nada de lo que se compromete. No levanta las restricciones a las protestas, tampoco prevé permitir que reabran canales de TV y emisoras de radio leales a Zelaya. Tras acusar a la emisora de radio Globo y al Canal 36 de TV -ambos pro-Zelaya- de incitar a la violencia y al vandalismo, el Gobierno de facto publicó una nueva ley que le permite cerrar medios que considera que inciten a la "anarquía".


Frecuentemente la policía y las fuerzas armadas dispersan pequeñas manifestaciones con gas lacrimógeno y balas de goma, y grupos defensores de los derechos humanos testifican lo que la misma policía de la dictadura hondureña ha reconocido: son varias las personas que han muerto en las protestas.
Micheletti, hijo de un inmigrante italiano,  empresario de transporte, educado en Estados Unidos, viene de la misma ala conservadora del Partido Liberal de Honduras que Zelaya. Se mantuvo cercano al mandatario incluso cuando comenzó a desplazarse hacia la izquierda en el 2007. Tenía aspiraciones presidenciales y como líder del Parlamento ayudó a Zelaya a la aprobación de leyes que permitieron a Honduras entrar en una alianza con el izquierdista Chávez.

A cambio, Zelaya apoyó su candidatura en las primarias del Partido Liberal el año pasado. Pero luego de que perdió la nominación, comenzó el alejamiento. La frustración lo llevó al oportunismo y al lacayismo rampante del que nunca ha renegado.




sábado, 10 de octubre de 2009





jueves, 8 de octubre de 2009

¿QUIEN PONE LOS DÓLARES QUE MALGASTAN LOS GORILAS EN HONDURAS?

James McGovernBill DelahuntXavier BecerraSam Farr Meeks 










 Sonrisas demócratas
JANICE SCHAKOUSKY DICE:
La legisladora demócrata Janice Schakowsky y líderes de los sectores político y académico advirtieron hoy que un fracaso del diálogo que fomenta la OEA en Honduras sólo prolongaría la crisis y el aislamiento de ese país.
"Cuando la posición oficial de nuestro país es claramente llamar a esto un golpe, un golpe ilegal, y apoya el Acuerdo de San José, que un miembro de la minoría del Congreso salga del país y apoye una posición distinta... no sólo es altamente inusual sino que es extremadamente inapropiado", afirmó Schakowsky.
Schakowsky y otros cinco demócratas enviaron el viernes pasado una carta al presidente del Congreso hondureño, José Ángel Saavedra, en la que indicaron que si el Gobierno no resuelve la crisis, pedirán que EE.UU. no reconozca los resultados de los comicios del próximo 29 de noviembre.











The New York Times: Gobierno interino de Honduras (de los gorilas) ha gastado 400.000 dólares en "lobby" en EEUU



11:21 AM Washington.- El gobierno interino de Honduras ha gastado al menos 400.000 dólares en una campaña de "lobby" de "alto perfil" en Estados Unidos para lograr apoyos en el Congreso, en vista de la postura condenatoria que asumió el gobierno de Barack Obama, afirma hoy el diario "The New York Times".
La campaña, sostiene el rotativo, ha tenido el efecto de "forzar a la administración a enviar señales mezcladas" sobre su posición ante el gobierno interino que, agrega, "las interpreta como signos alentadores". 

En este sentido, el "Times" cita al editor de la publicación especializada en América Latina "Americas Quarterly", Chris Sabatini, según el cual si bien el gobierno estadounidense ha calificado de peligroso antecedente el golpe de Estado del 28 de junio en Honduras, a la vez, "para aplacar a sus oponentes en el Congreso, el Departamento de Estado ha enviado en ocasiones mensajes a legisladores expresando su apoyo a Zelaya en términos más equívocos", reseñó DPA.
"The New York Times" recuerda hoy que el fuerte lobby realizado sobre todo en Washington, y para el que han sido contratados bufetes de abogados y agencias de relaciones públicas con estrechos lazos con Clinton y el senador republicano y ex candidato presidencial John McCain, como el influyente lobbysta Lanny Davis, ha "
Además de "lobbystas" profesionales, el "New York Times" indica que el gobierno interino hondureño también ha logrado el apoyo en Washington de "altos ex funcionarios responsables de la política estadounidense en Centroamérica" en los años 80 y 90, "cuando la región luchaba con romper con las dictaduras militares y las insurgencias guerrilleras que definieron la Guerra Fría" en la región. 

Entre ellos cita a Otto Reich, Roger Noriega y Daniel W. Fisk quienes, afirma el rotativo, "ven a Honduras como el principal campo de batalla en una lucha de poderes con Cuba y Venezuela". 

Asimismo, agrega, cuenta con el apoyo decidido de senadores y congresistas conservadores, como el senador republicano de Carolina del Sur, Jim DeMint, quien la semana pasada viajó a Tegucigalpa, al igual que este lunes lo hizo la congresista IIleana Ros-Lehtinen, también repubicana. 

En entrevista con la cadena Fox a comienzos de semana, DeMint criticó una vez más la condena oficial estadounidense al gobierno interino, que afirmó está en el poder de forma "constitucional". 

Honduras es "probablemente nuestro mejor amigo en el hemisferio, el país más proestadounidense, pero estamos tratando de sofocarles para poner de nuevo en el poder a ese tirano que trató de extender su mandato y convertirse en otro (Hugo) Chávez", dijo DeMint sobre Zelaya. 

También Ros-Lehtinen criticó de nuevo la postura de Washington al regresar de Tegucigalpa este martes. 

"Estados Unidos ha centralizado su enfoque en Zelaya, y esto socava los críticos intereses de seguridad de los Estados Unidos y amenaza con arruinar los estrechos lazos que desde hace muchos años compartimos con el pueblo hondureño", sostuvo en una declaración. 

El gobierno estadounidense ha apoyado hasta la fecha las gestiones de la OEA en la crisis hondureña y apoya el Acuerdo de San José como "mejor" solución al conflicto, a la par que ha indicado que "en las actuales circunstancias" no está dispuesto a reconocer las elecciones de finales de noviembre. dos nominaciones clave" del Departamento de Estado.


lunes, 5 de octubre de 2009

EN HONDURAS, SÓLO SE ESCUCHA: ¡YO NO FUI, YO NO FUI!

Todos hablan el lenguaje de los cobardes









Ahora, si que estamos bien, con lo de Honduras. Primero todos actúan escondiéndose ¿de quién?, de la población, del pueblo al que los cobardes le temen como el diablo a la cruz. El pueblo siempre ve, más allá de los cegatos oportunistas.
Quienes apresaron al presidente Zelaya y lo sacaron de la presidencia y de su país, lo hicieron en la oscuridad de la madrugada. No podía ser a la luz del sol. Lo hicieron, además, enmascarados. Como los atracadores y asaltantes que ocultan sus rostros marrulleros. Lo llevaron fuera, a Costa Rica, pero en todo momento hicieron creer que no pasaron, primero, por la base norteamericana, para mostrar la presa, en ese campus donde residen más de quinientos militares extranjeros. 
Zelaya, aguerrido como ha demostrado que es, regresó clandestinamente. Y ese hecho desató los demonios, ya que ni los mismos gorileti quisieron creer, en principio, que el hombre estaba de nuevo en su país. En territorio de la embajada de Brasil. Los demonios desatados golpearon, reprimieron, mataron y torturaron. Persiguieron las libertades. 
Ahora, después de las presiones de todo el mundo, se reconoce que lo ejecutado con Zelaya fue un error. Pero que quienes ejecutaron la orden lo hicieron de esa forma, porque tenían miedo. Miedo a sus propias acciones y las consecuencias que podían desatar al instante. Y los militares también lo reconocen. Pero no fueron ellos los que tomaron esa decisión. Fueron los superiores. Gorileti reconoce que fue un error. Los militares reconocen que fue un error. Quien dio la orden está todavía escondido, pero a simple vista. Fueron los superiores de los militares, los superiores de las autoridades civiles, la Justicia, el Congreso, la Iglesia. En fin, los superiores son los intereses norteamericanos, de las multinacionales y los empresarios hondureños amamantados por esas multinacionales, quienes, ahora, por puro patriotismo piden que Zelaya sea repuesto en la Presidencia, pero que entre un ejercito multinacional para que los cuide... 
Si de algo ha servido este trecho de más de tres meses, ha sido para ponerlos a todos en evidencia. Son unos combardes, además de perversos.




Norteamericanos de las tinieblas salen a flote llenos de miedo...













Demint




LUNES 5 DE OCTUBRE DE 2009

Honduras: Los socios de Ileana Ros-Lehtinen publican falsa lista de apoyos de la dictadura






Por Jean-Guy Allard

Horas antes de que publique, 

lista, destinada a engañar al publico, fue incluida por el diario La Prensa de Tegucigalpa en un reporte titulado “Gestionan en Estados Unidos aceptar comicios”, refiriéndose a las elecciones ilegales de noviembre, con un preámbulo donde se mencionaba que la congresista norteamericana Ileana Ros-Lehtinen “confirmó que arribará a nuestro país para escuchar el lado de la historia que pocos han querido oír: el del gobierno de Micheletti”.



 a varios congresistas demócratas, una carta apoyando la restitución del presidente Zelaya, el nombre del Representante Bil Delahunt fue engañosamente puesto en una lista de partidarios de la dictadura por los organizadores del viaje que inicia hoy a Honduras la republicana Ileana Ros-Lehtinen.
 

Ileana Ros-Lehtinen visita hoy Tegucigalpa y se reunirá con Micheletti. con otros 

dos 
representantes de la mafia cubanoamericana en Washington, Lincoln y Mario Díaz-Balart.
 





Ileana




Ros-Lehtinen, apodada La Loba Feroz, una politiquera de Miami de origen cubano, se convirtió en los últimos años en portavoz de la extrema derecha del Congreso de Estados Unidos y en defensora incondicional de las políticas más agresivas de Israel.

En el tema hondureño, ha sido una de las muy pocas voces en el mundo que han apoyado la imposición al pueblo hondureño de una dictadura de inspiración fascista.

Israel que abastece a Micheletti en armas “no letales” para la represión de “revoltosos” es, de hecho, el único respaldo que recibe la junta al poder en el país centroamericano.

Una “iniciativa” para apoyar a la dictadura fascista

En su reportaje engañoso, La Prensa señala como la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen introdujo en el Congreso de Estados Unidos una llamada iniciativa para que se reconozca los resultados de las elecciones hondureñas del 29 de noviembre.

Estos comicios han sido rechazados universalmente como careciendo totalmente de legitimidad por realizarse bajo la dictadura de Micheletti.

“Hasta el momento, 28 congresistas se han adherido a la iniciativa HR749 de Ros-Lehtinen”, afirmaba el periódico antes de nombrar a varios congresistas entre los cuales el demócrata Bill Delahunt.

Alertada acerca de la falsa información difundida en Honduras por los amigos de Ros-Lehtinen que organizan su visita, la oficina de Delahunt en Washington anunciaba la pronta publicación de una declaración.

Unas horas más tarde, la firma de Delahunt encabezaba el texto de una carta dirigida al Congreso hondureño donde se la reclama la restitución inmediata del presidente Manuel Zelaya y calificando de golpe de Estado a los acontecimientos del 28 de junio.

En el documento dirigido a José Ángel Saavedra, presidente del Congreso golpista, los congresistas manifiestan considerar “que el golpe de estado contra el presidente Zelaya fue inconstitucional; que la ausencia de un presidente legítimo, las violaciones de los derechos humanos y la restricción de las libertades civiles son inaceptables, y que estas condiciones imposibilitan elecciones justas y libres en noviembre".

La firma de Delahunt está seguida por las de James P. McGovern, Bill Delahunt, Janice D. Schakowsky, Sam Farr, Gregory W. Meeks y Xavier Becerra.

Recibirá un informe “confidencial” de la embajada USA

La representante Ros-Lehtinen y los Díaz-Balart son bien conocidos por sus lazos estrechos con los círculos terroristas de Miami, en particular con el terrorista internacional Luis Posada Carriles que se beneficia de numerosas complicidades en Honduras desde que manejo operaciones en este país por cuenta de la CIA.

Mientras Ros-Lehtinen se reunirá con el ministro golpista de Relaciones Exteriores, Carlos López Contreras, la viceministra golpista Martha Lorena Alvarado y el cardenal golpista Óscar Andrés Rodríguez, los Díaz-Balart conversaran con los candidatos presidenciales, miembros de la Corte Suprema golpista y funcionarios “de alto rango”

Ojo: Ros-Lehtinen afirma que prevé reunirse con funcionarios de la embajada norteamericana para recibir “un informe confidencial sobre los intereses de la seguridad norteamericana relacionada a Honduras y a la región".

No detalló cuales son estos intereses tan confidenciales del Norte en este país que convirtió en base militar para su guerra sucia contra la Revolución Nicaragüense.

El diario La Prensa, miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que constantemente denuncia la “falta de libertad de prensa” en los países progresistas de América Latina, es propiedad del multimillonario Jorge “Pepsi” Canahuati Larach, uno de los más conocidos autores del golpe de estado, al lado de los jefes militares y del propio Micheletti.

Canahuati es dueño para Honduras de la marca Pepsi y de las franquicias de Pizza Hut, Kentucky Fried Chicken, Seven Up, Teem, Enjoy, Adrenaline, Gatorade, Quanty, Be-Light, Link, SoBe Energy, y (el té) Lipton.

(Tomado de Argenpress)


domingo, 4 de octubre de 2009

FIESTA DE PAYASOS EN HONDURAS

Soldados de la deshonra



Roberto Micheleti, o gorileti (por ser un sucio gorila y ponerse al servicio de reales gorilas) como le llaman, es un payaso ambicioso y oportunista. Quiso ser presidente de Honduras a como diera lugar y lo logró, en virtud de convertirse en una marioneta de intereses espúreos. Pero lo logré, dirá él.
A propósito de la celebración del día del soldado hondureño a los pocos guardias que le huelen los fundillos, los puso en filas, para entregarles medallas de lata y los llamó patriotas. Realmente, el soldado de Honduras, como el militar de todos los países, merecen medallas de oro y no de lata, cuando dignifican su conducta patriótica con inteligencia. Pero cuando se ponen al servicio de lo peor y son manipulados en nombre de una obediencia sin legitimidad, para patear con sus botas los mejores intereses de la población, y ensuciar sus fusiles con la sangre de mártires provocados por ellos mismos, y con las heces de sus jefes de turno, lo que merecen es el desprecio de sus connacionales. Y también merecen ser anotados en listas discriminatorias según la categoría de sus crímenes identificables, para luego ponerlos en filas y cobrarles las deudas. Y al mismo tiempo, arrancarles con violencia los uniformes mancillados. Como también, obligarlos a identificar a quienes les dieron las órdenes del deshonor que no se atrevieron a dar la cara y los colocaron a ellos delante.
En el caso, no habría que comenzar por identificar a Gorileti, porque él es sólo un títere grotesco claramente y para siempre identificable, pobre hombre. Identificaríamos a quienes no dan la cara y que se valen de gente como Gorileti como careta indigna. Los intereses de las multinacionales con sus nombres, y los de las familias usurpadoras hondureñas que desde siempre, aliados con esas multinacionales y heredando sus rastros, se reparten el Producto Interno Bruto de ese país, como si fuera la cosecha de su propia finca, dejando en el hambre, la pobreza y el atraso a los verdaderos hacedores de la riqueza en Honduras: la población que rompe brazos para sobrevivir, todos los días, la sociedad, en general.
Estos soldados que aplastan a sus semejantes en las calles, sin saber por qué lo hace, sólo por obedecer como ignorantes unas órdenes de bestias superiores, merecen la distinción, sólo para tenerlos presente cuando tengan que pagar esta deuda denigrante.
Ese tiempo vendrá, cuando los hondureños quieran y se dispongan. Que no quepa ninguna duda.

Los rostros sucios de norteamérica

El senador Jim DeMint y los congresistas republicanos Doug Lamborn, Aaron Schock y Peter Roskam hablaron un largo rato con Micheletti, los jueces de la Corte Suprema, del tribunal Supremo Electoral y con los principales candidatos presidenciales de las elecciones de noviembre próximo. La mayoría de las personas con las que hablaron son las mismas que fueron sancionadas por su gobierno y el presidente Barack Obama por considerarlas cómplices y responsables del golpe de Estado.
Para dejar en claro que los cuatro sonrientes legisladores no representan el sentir de las instituciones norteamericanas, un grupo de congresistas demócratas envió una carta al Congreso hondureño. “El gobierno de Estados Unidos tiene una posición: un llamado reiterado al diálogo entre ambas partes que cuente con el respaldo del Acuerdo de San José, que incluye la restitución del presidente Zelaya”, recordó el texto, firmado por seis congresistas de la bancada de Obama, entre ellos el miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores, Bill Delahunt. A pesar de sus esfuerzos, la dictadura hondureña sigue aislada.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

EL VALOR DE ZELAYA, HONDURAS


Que nadie se rinda


Es evidente que la dictadura militar, careta de los intereses norteamericanos y de los Guacanagarixes, que en Honduras como en todas partes, ha sido derrotada en el tiempo. La población hondureña, su sociedad de base, ha dicho lo que quiere por encima de la represión y el crimen ejecutado por militares y policías, pero ordenado por civiles y la trascendente fuerza detrás de los muros de las bases norteamericanas en ese país.

El protagonismo de Manuel Zelaya, el presidente que se niega a ser derrocado y que por ello corre todos los riesgos avalado por la solidaridad de lo mejor de Honduras y de todo el mundo, pero que para los monigotes que sirven de voceros a los peores intereses de los norteamericano es torpeza, deseo de actuación y necedad, ha hecho imposible su desplazamiento hacia el olvido. Todo lo contrario, Zelaya ha labrado su sitial en la proyección histórica de la lucha de los pueblos latinoamericanos por su libertad y autonomía.
Gracias a Brasil, gracias a Venezuela, gracias a Cuba, gracias a Europa. Gracia al mundo entero, la oscuridad  no se impondrá en Latinoamérica. Ahora, ni nunca.

lunes, 28 de septiembre de 2009

ESTADOS UNIDOS APOYA GOLPE CON HIPOCRESÍAS

Así ha sido siempre. Sólo cuentan sus intereses económicos...


Lo que está ocurriendo en Honduras, un pueblo masacrado por botas militares con la careta de vagabundos burócratas y oportunistas políticos cuenta totalmente con el apoyo de los Estados Unidos de Norteamérica. Ya no lo pueden ocultar con declaraciones mediatinta, ni con las caretas disímiles con que han querido ocultarse por la acción antidemocrática de sacar a Manuel Zelaya de la presidencia de Honduras.
Zelaya, el presidente derrocado, es quien tiene la culpa de todo. Y también quienes los Estados Unidos entienden que están detrás del gobernante destituido: dígase Chavez, Fidel Castro y demás.
Lo cierto es, sin embargo, que la circunstancia provocada por los norteamericanos en Honduras ha servido para ver a su través al gobierno de Barack Obana. Un hombre que no podrá evadir la carga histórica de los intereses más espúreos del sistema norteamericano.
De todos modos, sobrevivirá la esperanza de que como tantas veces ha ocurrido, el pueblo de Honduras sepa levantarse y aplastar a los hondureños malvados junto con todos quienes los respaldan, empezando con los trogloditas que imponen su voluntad al gobierno de los Estados Unidos. Históricamente ha ocurrido así.

sábado, 26 de septiembre de 2009

LAS DOMESTICAS DE ZELAYA Y SU SINCERIDAD


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Zelaya, en el tocador de señoras

Partidarios del presidente hondureño defienden sus símbolos en una guerra desigual contra los golpistas



PABLO ORDAZ (ENVIADO ESPECIAL) - Tegucigalpa - 27/09/2009
Aquel último domingo de junio, en cuanto los golpistas llegaron a la Casa Presidencial, abrieron las estancias, escudriñaron el doble fondo de los cajones, buscaron con urgencia pruebas que atenuaran su fechoría. No es difícil imaginar su regocijo cuando, detrás de una puerta cerrada con llave, se encontraron de frente, mirándoles con una sonrisa bajo su gran mostacho negro, una estatua del presidente que acababan de sacar del país a punta de pistola. Allí tenían la prueba de que Manuel Zelaya buscaba perpetuarse en el poder, colocar su estatua de fibra de vidrio en medio del jardín junto a los viejos próceres de la patria, Francisco Morazán, José Cecilio del Valle o Policarpo Bonilla. Había que llamar a los chicos de la prensa y contárselo.
Y los llamaron, y allá que fueron ellos con sus cámaras y sus libretas a certificar que sí, que Zelaya estaba a punto de situarse al nivel de los héroes del siglo XIX en cuanto consiguiera que el pueblo -mediante una consulta- le otorgara su visto bueno para seguir en el poder en contra de lo que dicta la Constitución. La noticia salió en todos los periódicos, acompañada del retrato de la estatua, pero unos días después el asunto se olvidó y la escultura fue arrumbada de mala manera en un oscuro almacén.
Han pasado tres meses justos. Es viernes. El reportero espera paseando por el patio de la Casa Presidencial una entrevista con Roberto Micheletti, el político sin futuro ni carisma que se aprovechó de la acción de los militares para ocupar un despacho que las urnas jamás le hubieran otorgado. Un viernes como éste, pero de hace tres meses, estuvo aquí entrevistando a Manuel Zelaya, eufórico aquella noche porque creía haber conjurado una intentona de golpe gracias "al apoyo de Estados Unidos y del pueblo de Honduras". De fondo se oían entonces los guitarrones de los partidarios que se disponían a pernoctar en la Casa Presidencial para defender con su vida al presidente de un posible ataque de los militares. Tres meses ya. Y qué tres meses.
El reportero pregunta por el baño y un funcionario muy amable -¿hay alguien que no lo sea en este país?- le señala equivocadamente el de mujeres. Y al entrar, ahí está, a resguardo de las miradas masculinas, la estatua de Manuel Zelaya.
-Señora, ¿por qué está aquí la estatua?
Y la señora de la limpieza, con una sonrisa en los labios, cuenta una batalla que no saldrá en los libros de historia, ni ocupará siquiera una línea en la memoria de los que -ojalá sea pronto- puedan empezar a olvidar este espanto de los militares en las calles, del toque de queda, del enfrentamiento entre vecinos, de los muchachos tiroteados en los destartalados pasillos de los viejos hospitales. Una batalla que es una metáfora de lo que sucede en todo el país. La resistencia de la gente corriente en su lucha desigual contra 7.000 soldados y 10.000 policías, contra las 10 familias insolidarias que controlan el país, contra una clase política al completo que aquel último domingo de junio se felicitó con grandes aspavientos, complacida de que los militares hubiesen secuestrado en pijama al presidente constitucional del país.
Y la señora explica que ellas, las 25 trabajadoras del servicio de limpieza de la Casa Presidencial, rescataron un día del fondo del almacén oscuro la estatua del presidente y la pusieron ahí, junto a un lavabo del tocador de señoras.
-¿Y por qué ahí?
-Porque las mujeres somos más pacíficas que los hombres y aquí nadie le va a hacer daño a la estatua del señor presidente. Aquí lo tenemos protegido. De estar en otro sitio, se lo llevarían tal vez para quemarlo.
-¿Cómo se comportaba Zelaya?
-El señor presidente siempre se portó bien. No era orgulloso. Se paraba y charlaba con nosotras. Como a los demás trabajadores del país, a nosotras también nos subió el sueldo mínimo un 50%. Pero se retrasó tres meses, y se lo dijimos, y lo arregló. Y si una tenía un problema, lo paraba y se lo decía. Y él escuchaba. De hecho, cuando empezó el lío de la cuarta urna
[la consulta popular para promover su reelección], se lo dijimos...
-¿Qué le dijeron?
-Que eso no estaba bien, que se podía meter en líos.
-Y se metió...
-Ya lo dice el refrán: el que con coyotes anda, a aullar aprende.
-Las malas compañías... Dicen que Chávez...
-Sí, señor, así fue. Se equivocó, pero no era arrogante. Y nos subió el sueldo. Así que aquí lo seguiremos protegiendo, para que no lo quemen.
La noche le va ganando a la tarde y Micheletti sigue sin aparecer. Una empleada de su gabinete dice que tal vez mañana, que hoy está muy cansado, pero que está muy interesado en responder las preguntas de este periódico, "que está siendo tan duro con él".
No demasiado lejos, el presidente constitucional se dispone a pasar otra noche sobre un colchón neumático, con los ojos enrojecidos por los gases tóxicos o simplemente por la suciedad que se va acumulando en su refugio de la Embajada de Brasil. El parte radiofónico obligatorio dice que a las ocho, toque de queda. Ha empezado a llover.
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jueves, 24 de septiembre de 2009

YA HONDURAS NO ES LA DE ANTES...


CRONICA – Cuando la crisis se vuelve más oscura

Honduras vive ahora los peores momentos de represión, violencia y abuso de poder desde que el pasado 28 de junio ocurrió el golpe de Estado. Por decreto se suspendieron todas las garantías y derechos individuales y constitucionales. Con ello no sólo se retornó a los peores momentos, sino que el Estado de Sitio los agravó al imponer su peso a cualquier jurisdicción, ya sea Tegucigalpa o la aldea más remota. La indefensión ciudadana es mayor ante una institucionalidad que no parece tener límites, tanto así que en el estadio que ha sido improvisado como centro de detención – a la vieja usanza latinoamericana de utilizar instalaciones deportivas como mazmorras- comparten angustias tanto los que la policía identifica como miembros de la Resistencia como aquellas personas acusadas de estar donde no debían estar.
 

Más de siete millones de habitantes están obligados a recluirse en sus casas, permanecer dónde los tomó el Estado de Sitio o movilizarse bajo su cuenta y riesgo. La sensación colectiva es de un país por cárcel, sin embargo, es en la capital de la República donde la tensión es mayor por la llegada del Presidente Manuel Zelaya Rosales, luego de haber sido expatriado violentamente. El temor y la incertidumbre por la represión desatada genera una variedad de reacciones, entre ellas la aglomeración de los capitalinos en las pulperías (abarrotes); los estantes quedaron vacíos de alimentos básicos en pocas horas. El pan, los huevos, la harina de maíz y el agua volaron rápidamente. Esos pequeños negocios eran la única alternativa de comprar puesto que los supermercados y mercados de abasto no abrieron sus puertas.

La represión se muestra más agresiva que en los primeros días del golpe y se advierte también en la dureza de los mensajes públicos de Micheletti, cada vez más parecido al estereotipo del dictadorcontinentalDe hecho, el desalojo de más de dos mil manifestantes que habían pasado la noche frente a la sede de la Embajada de Brasil, donde se encuentra Zelaya Rosales, no sólo fue violentísimo, sino que puso en práctica tácticas de guerra sicológica. La carga militar y policial fue acompañada de la repetición incesante del himno nacional y de un sonido agudo que salía de altoparlantes. Incluso estuvieron a punto de irrumpir en la sede diplomática, pero no tuvieron la orden final. A ello le siguió el allanamiento de casas próximas a la sede diplomática en busca de opositores o la agresión al edificio del Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos (COFADEH), donde más de un centenar de personas buscaron protección. En el saldo parcial se mencionan tres muertos y varios heridos sólo en la primera jornada.


Un golpe socialmente derrotado


Para diversos analistas, la decisión de implantar el Estado de Sitio no exhibe fortaleza, sino debilidad. Lo que se aprobaron desde el gobierno de facto fueron facultades extraordinarias de represión política, no de concertación o diálogo. En el vocabulario popular se les califica como “manotadas de ahogado”, lo que ilustra de manera gráfica la peligrosidad del momento. Paradójicamente, en lugar de miedo, lo que despiertan es desobediencia e indignación. Se invoca el artículo 3 de la Constitución: Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitución y las leyes establecen”. En diversos sitios se informa de marchas espontáneas de protesta, como en la populosa colonia Kennedy, con más de 50 mil habitantes. Primero fueron unas decenas de personas, y luego sumaron más de dos mil. Algo similar ocurre en otras colonias y barrios de la capital, donde previamente a la llegada del Presidente Zelaya, el Frente de Resistencia al Golpe de Estado (FRGE) convocó caminatas que tenían el aire festivo de ferias políticas pese a que eran perseguidas por destacamentos policiales y militares que no se perdían ninguna cita, tomando descaradamente fotografías y videos.

El cambio de táctica de la Resistencia, subir de las calles céntricas a las laderas marginales, tuvo tanto impacto que sus dirigentes recibían peticiones de muchos barrios y colonias para ser parte de su recorrido. Incluso ya existía un calendario de visitas. Ese modelo urbano de conectividad también se estaba expandiendo en San Pedro Sula y en municipios y aldeas, donde se organizan comités locales. No es extraño que una de las medidas de excepción autorizadas con el estado de sitio fue instalar retenes en las carreteras y principales rutas de acceso a la capital para impedir el acceso a miles de manifestantes que acudían al llamamiento del Presidente Zelaya. A más de 80 días es claro que el golpe ya fue socialmente derrotado. Hay una afinidad popular y hasta cultural mayoritaria con el mandatario derrocado y una antipatía hacia Micheletti. Una prueba evidente ocurrió el pasado 15 de septiembre, Día de la Independencia, cuando las marchas convocadas por la Resistencia superaron abrumadoramente las organizadas por el gobierno. No hubo comparación entre unas y otras. Esa fue una señal que el golpismo no atendió, como tantas otras.

Una llegada esperada, pero inesperada


Lo último que Zelaya Rosales había dicho desde Managua fue: “voy a regresar antes que termine septiembre”. Eso lo anticiparon en Tegucigalpa algunos dirigentes de la Resistencia, sin embargo, siempre había dudas por los anuncios y tentativas frustradas anteriores, así que su arribo esperado…fue inesperado, incluso para el propio Micheletti que desmintió inicialmente lo que llamó “un rumor tendencioso de terroristas mediáticos”. La operación de retorno burló todo el aparato de inteligencia militar. Micheletti excusó su fracaso diciendo que “no se le puede echar la culpa de no haberse dado cuenta, es que todo esto ha roto sus contactos de información policial con sus colegas de otros países”. En las estaciones de radio que apoyan al golpe los locutores y periodistas de turno hicieron chistes de la noticia que brindó inicialmente Radio Globo, que es la voz principal de la oposición. Luego se limitaron a confirmarla y callar. 

Cuando el oficialismo no salía de su escepticismo, la calle adyacente a la sede de las Naciones Unidas estaba inundada de miles de personas que festejaban la llegada del Presidente Zelaya. El ánimo que prevalecía era de alegría, mientras que los pocos policías presentes se mostraban confundidos. Muchas personas les hablaban, pero nadie los agredía. Cuando a la gente se le informó que el Presidente estaba en la Embajada de Brasil, el traslado fue inmediato. Como de la nada aparecieron carros parlantes, vendedores de banderas, sombreros, gorras, pañuelos, los “hits” musicales de la resistencia y videos principales de la lucha. En minutos había un tenderillo del comercio político informal, junto a vendedores de comida y refrescos.

Nadie sabía en las calleas las circunstancias exactas del retorno del Presidente, pero la impresión inicial fue que el golpe había sido vencido y que se sentaba un precedente histórico en América Latina. Con la confusión, algunos hicieron circular el rumor de que esta vez era Micheletti quien abandonaba el territorio y que la cúpula de las Fuerzas Armadas había sido relevada. Se supuso que la llegada del Presidente Zelaya coincidía con un contragolpe exitoso de militares presuntamente inconformes. La idea que circuló es que la Resistencia aguardaba que se reuniera al menos medio millón de personas para recuperar la Casa Presidencial. Pese al sol castigador de esas horas, había frescura y optimismo en el ambiente. En la espera hubo quienes reflexionaban sobre una pregunta capital postergada: ¿y después del retorno de Mel, qué? Luego las interrogantes brotaron en cascada: ¿Bajo que condiciones regresó Mel?, ¿Cómo quedó el Acuerdo de San José?, ¿Tendrá las manos libres para convocar la Constituyente?, ¿Cuáles son las ideas y propuestas que tiene la base social que apoyó su retorno?, ¿Cómo se responderán las expectativas de la diversidad de actores que agrupa la Resistencia?; ¿Existe una agenda de demandas a corto y mediano plazo?, ¿Qué pasará al interior de la Resistencia?, ¿Qué posición asumirá la Resistencia Liberal?, ¿Cómo acompañará la comunidad internacional el esfuerzo de reconstrucción y transformación de la institucionalidad nacional? o ¿Qué decisiones deberán tomarse en las próximas 72 horas para consolidar la derrota del golpismo? Muchas preguntas, pocas respuestas y bastante incertidumbre.

No obstante, el optimismo empezó a trocar en preocupación cuando trascendió que Micheletti seguía en Casa Presidencial y se escuchó el rotor del helicóptero de la policía, el Halcón, que siempre vuela sobre cada manifestación de la Resistencia. “¿Cómo es que todavía andan vigilando cuando el golpe fue derrotado?”. Poco a poco se apilaban evidencias de que el escenario de la conflictividad, con su lógica de la guerra fría de los 80, seguía vigente.Socialmente el golpe había sido derrotado, pero políticamente no, todavía falta el remate.Así otra pregunta reemplazó a las anteriores: ¿hasta cuándo?

La elite empresarial y política resiste, con ciega ideología derechista, cualquieracuerdo social construido de abajo hacia arriba. Para ella todo el conflicto comienza y termina con el Presidente Zelaya y con la influencia de Chávez. El trasfondo de desigualdad y pobreza acumulado durante años no existe. Tampoco reconocen que haya un despertar de la cultura de participación ciudadana y que el sistema político –incluyendo el electoral- se esté desplomando. En la lógica más llana y brutal del poder hubo quien expresó a través de una radioemisora: “muerto el perro, se acaba la rabia”. Y en ese empeño están dispuestos a todo. Se teme hasta un asalto al interior de la Embajada de Brasil, pese a los llamamientos internacionales e incluso de políticos tradicionales para no hacerlo. Porfirio Lobo, el candidato presidencial del Partido Nacional, lo advirtió meridianamente: “ese sería un terrible error que causaría grave daño al país”. Lobo piensa en las elecciones; tan cerca y tan lejanas a la vez.

Posiblemente, a estas alturas, el bloque golpista ya está roto y se reconoce la necesidad de alcanzar un acuerdo nacional con el aval internacional, no un acuerdo internacional como el aval nacional (como es el caso de la mediación del Presidente Arias de Costa Rica), pero eso no vuelve al escenario más fácil; al contrario. Mientras desde el poder fáctico no se reconozca la legitimidad y el liderazgo de la Resistencia y la ilegalidad del golpe, las puertas de salida que se ofrezcan al conflicto serán giratorias En las calles y en las plazas no sólo marchan actores sociales sino también políticos y tienen propuestas de nación, todavía en perfil pero abiertas al cambio. El Presidente Zelaya lo advirtió desde su refugio: “estoy de acuerdo con un diálogo amplio, no bilateral”. Ese clima político para una mesa amplia no existe hoy, lo enturbia la inflexibilidad de Micheletti, el bipartidismo tradicional que sigue pensando en una “normalidad” inexistente, el Estado de Sitio que agudiza la confrontación y la violación a los derechos humanos que deja heridas profundas, pero las condiciones pueden variar de un momento a otro. La presión internacional se intensifica a medida que se le rechaza. Ninguna entrada al país – terrestre o aérea – está abierta por el momento a delegaciones mediadoras, pero ¿por cuánto tiempo? De cualquier manera, la Honduras de hoy no es similar a la de antes del 28 de junio y la presencia del Presidente Zelaya –que para algunos es fin y para otros finalidad – por sí sola modifica el escenario. La dinámica a la que entra el país será de movimientos más rápidos, quizá sin previo aviso, como lo fue la llegada del Presidente Zelaya. 


Manuel Torres Calderón
Periodista de El Inventario – Honduras
(Martes, 5:00 de la tarde)