Luis AbinaderDoña Milagros Ortiz Bosch
Nunca una propuesta fue más certera que esa de Doña Milagros Ortiz Bosch en el sentido de que el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) debe dar un viraje hacia la izquierda. Propuesta que de inmediato aprobó el aspirante presidencial de nuevo cuño en el PRD, Luis Abinader.
Sería la manera, entiende la doctora Ortiz Bosch en que el PRD encontraría un sitio para servir a la sociedad.
Ciertamente, la sociedad dominicana tiene un espacio político reservado, desde hace mucho tiempo, para esa fuerza o conglomerado de fuerzas que se decida a trillar un camino distinto al que están siguiendo los grupos que se han ido emplazando en el ejercicio del Poder. Ahora mismo, son todos antros de intereses ajenos totalmente a las necesidades comunitarias en la República Dominicana.
La dirigencia de esos grupos, sin excepción, han tomado por asalto sus organizaciones y las han convertido en tribuna y pedestal para saltar al logro de canonjías. Son falsos líderes que en base a un forcejeo clientelista que le ha sido posible mediante una dudosa fuerza lograda a través de una acumulación de recursos financieros a su paso por el Poder, en distintas ocasiones.
El PRD, que fuera una esperanza nacional, con la ausencia de José Francisco Peña Gómez abandonó sus raíces. Ha dejado al pueblo a su suerte. Las 24 familias que constituyen el PIB, en alianza con las corporaciones e intereses financieros y políticos norteamericanos hacen con esta comunidad lo que les viene en ganas. Y encuentran como aliado fundamental al presidente d la República de ocasión que le sirve de marioneta.
La propuesta de Ortiz Bosch secundada por Abinader es excelente.
Pero muy poca gente le concede al PRD, en la actualidad, recursos suficientes para regenerarse. Sobretodo, después que eliminó los Comités de Base, inducido, precisamente por los intereses de su cúpula, temerosos del surgimiento de nuevos líderes y nuevos recursos humanos a través de la pósibilidad de captación de recursos humanos de manera democrática y abierta. Era la característica fundamental del PRD que le permitía renovarse a sí mismo, incluso con ayuda de su misma dirigencia. Se valieron de un Congreso del Partido para eliminar ese mecanismo de los Comités de Base y convirtieron al PRD en un eunuco de la política. Lo han invalidado para poderlo controlar.
Y no hay que dudar que como la cúpula del PRD, al igual que la de otros partidos, requeridos de fondos para poder afincarse mediante el clientelismo, para lo que se necesita mucho dinero, tenga que entregarse en manos de quienes tienen esos recursos de manera dadivosa por lo fácil que les ha sido conseguirlos: los narcotraficantes.
De manera, que es lamentable que Doña Milagros esté clamando en el desierto. Y mucho más lamentable que su edad sea tan avanzada, lo que en modo alguno es un obstáculo insalvable para ella llevar a cabo su propuesta. Vamos a renovar el PRD, hagamos que gire hacia la izquuierda.
Existen tantas fuerzas como las que hoy representa el PRD, fuera de esa organización, ansiosas de encontrar por donde canalizar sus ímpetus libertarios a través de una institución que surque hacia la izquierda.
No somos diferentes a Bolivia. No somos diferentes a Venezuela. Ni a Ecuador, ni a Brasil, ni a Uruguay. Ni somos distintos a Paraguay, por no decir de Cuba, Nicaragua y otras sociedades que giran hacia la izquierda.


