miércoles, 24 de diciembre de 2008

Perder la Capacidad de Asombro


Tratemos de no perder nuestra capacidad de asombrarnos. Se hace creer a la sociedad dominicana que existen vías institucionales para las cosas, cuando lo institucional es lo que menos vale para los ejecutivos de la Nación.
Ya vimos lo de la sentencia de la Suprema Corte de Justicia referente a lo que esa misma instancia considera una violación constitucional del Presidente de la República al utilizar fondos tomados prestados sin autorización del Congreso Nacional, en el caso de los 130 millones de dólares tomados por gestiones de la multinacional Sunland. O la sentencia que denominamos del si, pero no, no, pero si...
Ahora tenemos que la Comisión de Indultos del país hace recomendaciones al Presidente de la República para que ejecute los indultos de la tradición de Navidad, pero el hombre no le pone caso a esa instancia institucional, lo que provoca que tres de sus miembros la abandonen y critiquen al gobernante. El sacerdote católico fray Arístides Jiménez Richardson, presidente de la Comisión y los periodistas Huchi (Luis Eduardo Lora), Nuria Piera y Marisol Vargas, miembros, también la dejan. El Presidente Leonel Fernández no sólo pasó por encima de la recomendación de la Comisión de Indultos, sino que tomó su propia decisión y mandó la libertad de un grupo de personas políticas unas y burócrata la otra, condenadas en todas las instancias de ley por corrupción y estafa. La otra, incluso, sin que nunca haya sido encarcelada, ya que se amparó en un supuesto estado de salud deficiente para evadir la reclusión.
Se trata, en el caso de la otra, de la banquera Vivian Lubrano, ex ejecutiva del Banco Intercontinental (Baninter).
Fueron acusados y condenados por desfalco y robo público en perjuicio del Estado, y ahora condonados, después de una sospechada transacción política los dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Antonio Marte, Milcíades Amaro Guzmán, Gervasio de la Rosa y Pedro Franco Badía. Y el PRD saluda la acción con un gesto de aquiesencia que lo reduce aun más, cada día ante su propio historial. Connivencia, ante una corrupción por todos rechazada.
Una Cámara de Cuentas que no toma en cuenta la crisis económica y sin tener mérito para ello, se adjudica millones de pesos en un bono navideño del que sólo le correspondía, según el sentido común, una mínima proporción. Porque no han trabajado para ganarlo y merecerlo, en un país en donde la mayoría no tiene siquiera manera de conseguir un empleo con salario mínimo. Pero buscan argumentos legales y consultan a posteriori, queriendo simular institucionalidad y explicar lo inexplicable más que injustificable. Son la misma bandada.
¿A dónde llegaremos? Las sociedades estallan, ocasionalmente, cuando existen condiciones.

 Tec Bli Spu Dig

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